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Fecha: 25/02/2008 | Autor: fcye

Construyendo Extremadura desde el trabajo: 25 años de autonomía, por Julian Carretero

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Los veinticinco años que han transcurrido desde la aprobación del Estatuto de Autonomía de Extremadura coinciden, sin duda, con la mejor etapa de toda la historia de Extremadura. Ha sido un periodo en el que se ha alcanzado un evidente desarrollo económico y social, unas elevadas cotas de bienestar y la consolidación de la identidad extremeña más allá de una pose exclusiva de bandera, himno y territorio.

Existe una relación muy directa entre la construcción autonómica alcanzada en estos veinticinco años y la progresiva articulación social y económica de la región con el reforzamiento del diálogo social y del papel institucional de los agentes económicos y sociales.

La fotografía de la Extremadura de hoy, respecto a la de 1983 ha cambiado sustancialmente. Nadie lo pone en duda y creo que existiría un gran consenso si se dijera que ha pasado de ser un fotograma en blanco y negro a otro en color.

Todo este recorrido hasta alcanzar la Extremadura de hoy tiene nombres y apellidos. Unos pocos son ampliamente conocidos y tienen un merecido crédito público y otros muchos se mantienen en el anonimato. Pero todos y todas son tremendamente importantes por igual. Sin su participación no hubiera sido posible llegar hasta donde estamos ahora. Tampoco hay que olvidarse del conjunto de las instituciones, organizaciones y asociaciones que han intervenido de la vida pública en estos años, en fin, de la sociedad articulada y democracia viva, en definitiva.
Pero no se sería justo si esta etapa de construcción autonómica no la relacionáramos con los trabajadores y las trabajadoras y sus organizaciones sindicales de clase. Si no tenemos esto bien presente podría ocurrirnos un poco, como con la historia de la transición española, que, como dice Sartorius en su libro” El final de la dictadura”, pareciera que la democracia fue otorgada por el régimen o, en el mejor de los casos, fue construida por el consenso, las conspiraciones y los regateos de la élite política, olvidando la presión de los movimientos ciudadanos en la calle y en las fábricas, fundamentalmente del movimiento estudiantil y sindical, liderado por CCOO principalmente.

En nuestro caso, mucho habría que hablar de que manera contribuyó a la construcción autonómica y democrática en Extremadura, las movilizaciones de los trabajadores, junto a otras de índole más general, de finales de los 70 y principios del los 80. Baste citar algunos ejemplos: la huelga de la construcción, la vendimia en Tierra de Barros, la Central Lechera de Badajoz, ITESA, DITER, CARCESA, las marchas y cortes de carretera por el Empleo Comunitario y más tarde por el Subsidio Agrario, etc.

Es preciso destacar también la significativa contribución al desarrollo extremeño que ha supuesto el esfuerzo de las rentas provenientes del factor trabajo, tanto de forma directa, a través de las políticas fiscales, y muy especialmente indirecta, a través de la moderación salarial. Al respecto, hay que subrayar especialmente las aportaciones de los trabajadores y las trabajadoras del campo, los jornaleros y jornaleras, que con bajos salarios, un sistema de seguridad social y de protección social tremendamente discriminatorio han sido capaces de tejer, a bajo coste, una red de infraestructuras públicas en toda la geografía rural extremeña, incomparable en el resto de España.

Hay que añadir la importancia que supone la configuración de un mapa sindical muy representativo y estable en estos años, más del 80%, representado por el sindicalismo de clase y confederal de CC.OO y UGT. Un sindicalismo consolidado, elemento básico en la historia de la concertación social de esta región y muy orientado hacia los problemas generales y el interés ciudadano. Catalizador de grandes avances sociales, al tiempo que disipador de conductas corporativas y escapistas, alejadas de los intereses generales y de clase.
Estas reflexiones y muchas otras en la misma dirección, que sin duda están en la mente de muchos, deben llevarnos ante estas celebraciones del 25 aniversario, a que la clase trabajadora y el movimiento sindical ocupen su sitio y lugar, sin ceder un protagonismo obtenido merecidamente.

Esta celebración debemos aprovecharla, no como punto y final. Sino todo lo contrario. Debemos alejarnos de los planteamientos tremendistas de uno y otro signo. Tanto los que plantean que estos veinticinco años no han significado nada, pretendiendo minar la posición política del adversario, sin advertir que con ello, realmente lo que hacen es socavar la inteligencia y el esfuerzo de miles de mujeres y hombres de esta tierra. Pero también de quienes manifiestan la satisfacción más absoluta, cayendo en la autocomplacencia y el conformismo.
Por ello, desde CCOO manifestamos nuestro apoyo a una futura reforma estatutaria, que sobre la base del consenso político, cuente con la participación de los agentes sociales y económicos, potencie la participación institucional de éstos y los sitúe en el nivel de responsabilidad que toda sociedad moderna necesita.

Esta reforma debe contener elementos que entronquen los objetivos de desarrollo económico con la cohesión social y territorial, garantice los servicios y prestaciones públicas de calidad, potencie los instrumentos de concertación social, como el Consejo Económico y Social, reafirme los principios de solidaridad y cohesión interterritorial e interregional, preserve los principios básicos de la caja única en las prestaciones sociales y defienda los intereses regionales de la financiación autonómica, sobre la base de que la tributación la hacen las personas y no los territorios.

Julián Carretero Castro
Secretario general de CCOO de Extremadura

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Comentarios
Fecha: 18/04/2008 | Autor: Invitado
Me parece interesante los comentarios anteriores y en este sentido tenemos que responder a la pregunta¿ que es ser reivindicativo en este siglo XXI? Eso por un lado, por otro tendremos que decir que los sindicatos probablemente no son más que un fiel reflejo de la sociedad, la sociedad extremeña actual es la que es, para lo bueno y para lo malo. Pero en todo caso es de justicia decir que en panorama extremeño actual las voces como la de los sindicatos son imprescindibles.
Fecha: 13/04/2008 | Autor: Invitado
Es verdad se aprecia un cierto conformismo en las cúpulas negociadoras de los sindicatos, instaladas en la comodidad del status que cada vez en mayor medida les proporcionan las subvenciones institucionales. Pese a todo, la labor global de los sindicatos es positiva, en especial la de CC.OO., y su pervivencia resulta imprescindible para el progreso y la defensa de los más desfavorecidos.
Fecha: 04/04/2008 | Autor: Invitado
los sindicatos de clase han sido el único recurso que hemos tenido los trabajadores/as de esta región para defender nuestros derechos, a sido gracias al trabajo de muchas personas que desinteresadamente han luchado.Pero siento tener que reconocer como trabajadora que se a perdido ese espiritu reivindicativo de los sindicatos,cada día que pasa tenemos la sensación en los puestos de trabajo que nos sentimos más desprotejidos,menos informados,desorientados,es una apreciación generalizada en todas las empresas tanto pública ni que decir de las privadas,nuestros representantes son conformistas en las negociaciones,y los que realmente se lo curran al final se cansan y abandonan los sindicatos.
 
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