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Fecha: 08/07/2016 9:30:14 | Autor: fcye

La CGT, de los rescoldos de la Comuna a la V República. Por Juan Moreno

En mayo de 1871 la Comuna de Paris fue sangrientamente aplastada, pero sobre las cenizas del primer gobierno obrero de la historia nacerían nuevas formas de organización proletaria, como las bolsas del trabajo y el sindicalismo confederal francés:
Después de la Comuna, se abre para el movimiento obrero en general y para el sindicalismo, en particular, una etapa decisiva (…) Elaborando gradualmente sus objetivos, el movimiento sindical se dotaría poco a poco de sus propias instituciones. (...) las huelgas dan un salto espectacular hacia 1875 en conexión con la recuperación económica.


En 1884 la ley Waldeck-Rousseau levanta la prohibición de la asociación sindical, y en 1886 se crea la Federación Nacional de Sindicatos (FNS) afín al Partido Obrero Francés (POF) liderado por Jules Guesde. De concepción marxista, Guesde concebía el sindicalismo como el “brazo armado” del Partido Obrero, mientras que los reformistas o “posibilistas”, dirigidos por Paul Brousse, partidarios de las alianzas de los socialistas con otros sectores republicanos burgueses, defendían la unidad sindical.


Pablo Iglesias y el socialismo español estuvieron muy influenciados por las ideas de Jules Guesde, a cuya tendencia pertenecía también Paul Lafargue, que había viajado a España e impulsado la creación del PSOE.


Las Bolsas del Trabajo


Las Bolsas eran centros obreros que, además de organización, ofrecían socorros de huelga, cursos de formación y bibliotecas. Según sus estatutos la Bolsa tiene como finalidad cooperar al progreso moral y material de los trabajadores de ambos sexos. La “oficina nacional obrera de estadística y colocación” fue el más importante de los servicios instituidos por las Bolsas .


Fernand Pelloutier, fundador y secretario de la Federación de Bolsas del Trabajo, adaptó las ideas anarquistas de Proudhon a los fines del autonomismo sindical.
Aunque las bases de las bolsas y de los sindicatos demandaban la unificación, Pelloutier no lo consideraba prioritario, prefiriendo fortalecer lo existente antes que unir “organizaciones esqueléticas” . Muchas Bolsas participaron en la creación de la CGT pero no la Federación de Bolsas que se mantuvo al margen en su primera etapa.


Hacia el congreso constitutivo de la CGT


Las asociaciones obreras: cámaras sindicales, sindicatos de oficio, federaciones profesionales, bolsas del trabajo, se reunían en “congresos corporativos” con fines deliberativos no vinculantes, y el 6º celebrado en 1894 decidió la creación de una organización unitaria permanente.


El sector guedista se opuso a la fusión en una nueva organización no partidaria, pero no obstante en el congreso constitutivo de la CGT estuvieron presentes militantes del POF y en mayor o menor proporción delegados de las demás corrientes: “blanquistas”, “sindicalistas revolucionarios”, “corporatistas”, etc.
Tomando como pretexto la oleada de atentados anarquistas entre 1893-94, el gobierno reprimía de forma indiscriminada al movimiento obrero para derrotar sus luchas como la gran huelga de las minas de Carmaux de 1892.


El congreso fundacional de Limoges
El congreso fundacional de la Confédération Générale du Travail se celebró en Limoges del 23 al 27 de septiembre de 1895. El prefecto de Limoges le pidió al director general de seguridad que le enviara algunos “informadores” para introducirlos en el congreso. La respuesta de Paris fue negativa: No puedo enviarle a usted agentes del orden por la razón de que serán seguramente quemados en una ciudad donde su presencia será sin duda descubierta .


Los grandes sostenedores del congreso fueron la Federación del Libro (gráficos) y el Sindicato Nacional de Ferrocarriles.


La naciente CGT se obligaba por sus estatutos a mantenerse fuera de todas las escuelas políticas. Una propuesta de sustituir el término General por el de Nacional o Francesa se rechazó por considerar que eso chocaba con la idea del internacionalismo obrero.


La primera acción fue una manifestación delante de la Asamblea Nacional en solidaridad con los despedidos de la larga huelga de trabajadores del vidrio en Carmaux.


El poder político advirtió enseguida que la CGT iba a ser un peligro para el sistema capitalista. La CGT se puso al frente de todas las luchas que surgían en cualquier rincón del país y promovió, entre otras, la reivindicación de la jornada laboral de ocho horas.
Los comienzos de la CGT fueron modestos. Edouard Dolleans atribuye al prestigio de Pelloutier la diferencia entre la CGT y la Federación de Bolsas que es bien dirigida por un hombre de gran capacidad, mientras que la CGT es administrada por el mediocre Lagailse .


Después de la muerte prematura de Pelloutier en 1901, se produjo la integración y la CGT adaptó su estructura en el congreso de 1902 configurándose verticalmente en federaciones nacionales o regionales de industrias u oficios y horizontalmente en bolsas del trabajo consideradas como uniones locales, departamentales (provinciales) y regionales.


La CGT en el periodo del sindicalismo revolucionario
Desde 1895 hasta el inicio de la primera guerra mundial el "sindicalismo revolucionario" fue la línea preponderante y Victor Griffuelhes, secretario general entre 1902 y 1909, sería su principal exponente.


La “acción directa” y los principios de la huelga general y de la independencia sindical serán exaltados en la “Carta de Amiens” aprobada a propuesta de Griffuelhes en 1906. En este congreso no solo se rechaza la dependencia del partido socialista al modo de la socialdemocracia (y más tarde del leninismo) sino la mera colaboración a efectos parlamentarios.


Cabe decir que la tendencia del sindicalismo revolucionario, mayoritaria por arriba, no lo era tanto en las bases de la Confederación. Los Estatutos establecían la igualdad de voto de todas las organizaciones fuera cual fuera su número de afiliados y por ello los reformistas mayoritarios en los sectores grandes (minas, ferrocarriles, artes gráficas) quedaban fuera de la dirección cegetista.


La Primera Guerra Mundial


En 1914 se abrió una división profunda entre quienes defendían posiciones pacifistas o neutralistas siguiendo los principios del internacionalismo y quienes aceptaban una tregua en la lucha de clases para apoyar la intervención de su país en la guerra.
Amplios sectores populares estaban a favor de la guerra con el argumento de que Alemania y Austria habían iniciado el ataque. Para los más nacionalistas era la ocasión de la revancha de la guerra franco-prusiana de 1870-71. Por otro lado el asesinato de Jean Jaurès, dirigente socialista y director del diario L’Humanité, estimuló a los partidarios de la paz .Leon Johaux, secretario de la CGT entre 1909 y 1947 la condujo, en su propio giro personal, del sindicalismo revolucionario al reformismo, y del internacionalismo a la "unión sagrada". Al alinear a la CGT con el gobierno, también violentó una de las prohibiciones de la "Carta de Amiens".


Terminada la guerra no cesó la confrontación en la izquierda ni en el sindicalismo mundial entre dos tendencias, comunista y socialista, que prevalecerá aún muchos años.


El partido bolchevique ruso promovió el agrupamiento de las corrientes de izquierda que se habían despegado de los partidos socialistas. Nacen los partidos comunistas y la Internacional Comunista y, en el plano sindical, la Internacional Sindical Roja (ISR) que combatirá a la Federación Sindical Internacional (FSI), de mayoría socialista.


La Confederación General Unitaria del Trabajo (CGTU)


Los Comités Sindicales Revolucionarios (CRS), que agrupaban a los comunistas, crean la Confédération Générale du Travail Unitaire (CGTU) que estuvo dirigida a partir de 1933 por Benoît Frachon, quien será mas adelante secretario general de la CGT y probablemente el líder más significado de su historia.


En el marco de la política de “unidad popular” para frenar la amenaza fascista que avanzaba en Europa, la CGTU se reunificará con la CGT en marzo de 1936 en un clima de fuertes movilizaciones obreras que llevarán a la firma de los Acuerdos de Matignon.
En junio de 1936 se forma el gobierno del Frente Popular que asumirá reivindicaciones sindicales importantes, como la jornada de 40 horas.


Escisión/exclusión en 1939


El final de la guerra de España, en la cual la CGT apoyó con fuerza la causa republicana, se encadena con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Al firmarse un tratado soviético-alemán de no agresión en agosto de 1939 (roto en 1941), hubo fuertes protestas contra la URSS, extensivas a los comunistas de los países occidentales.


Cuando en agosto-septiembre de 1939, la Comisión Administrativa de la CGT, debate este asunto queda dividida en tres bloques de peso similar y con tres líderes reconocidos: Johaux, por el centro, Belin por la derecha “Syndicats”, Frachon y Rocamond por la izquierda .


Finalmente se acuerda excluir de la CGT a todos aquellos que no condenen el pacto germano-soviético, es decir a la corriente de los “unitarios” en su mayoría comunistas.


Ocupación, Colaboración, Resistencia, Liberación


En noviembre de 1940, la CGT y la CFTC (central católica creada en 1919) son disueltas por el gobierno colaboracionista de Vichy, que nombra ministro de trabajo a René Belin, portavoz de la tendencia “Syndicats”, a la vez que intenta crear sindicatos corporativos. Un manifiesto del sindicalismo francés firmado por nueve sindicalistas de la CGT y tres de la CFTC denuncia a quienes no respetan los verdaderos principios del sindicalismo.
Benoît Frachon y los “ex unitarios” pasan a la clandestinidad desde donde difunden la revista sindical “La Vie Ouvriere” y se integran en el movimiento de resistencia. También se oponen a Vichy un grupo de “ex confederales” en torno a Leon Jouhaux, quien será arrestado y deportado. Una huelga de mineros en Nord Pas-de-Calais en junio de 1941 es ferozmente reprimida por el ejército alemán.


1944-1947. Reconstitución y escisión


En 1942 comienzan los contactos para recomponer la CGT, que fructificaran en abril de 1943 en el “Acuerdo de Perreux” mediante el cual se reconstituye una CGT única, ilegal . En agosto de 1944 la CGT, con el apoyo de CFTC, llama a la huelga general insurreccional que contribuye a la liberación de Paris.


En septiembre del mismo año la CGT propone a la CFTC la unidad orgánica que es rechazada por el sindicato católico.


La CGT de nuevo en marcha, alcanza su máxima implantación llegando a tener cerca de cinco millones de afiliados. Benôit Frachon y Leon Johaux comparten la secretaría general de la confederación unificada.


La CGT es la anfitriona del congreso fundacional de la Federación Sindical Mundial (FSM) celebrado en Paris en octubre de 1945, que agrupará al sindicalismo internacional, salvo a los católicos agrupados en su propia Internacional, la CISC. El cegetista Louis Saillant ostentará entre 1945 y 1969 la secretaría general de la FSM de la cual la CGT será un fuerte sostén hasta su desafiliación en 1995.


Pero la guerra fría abierta entre EEUU y la URSS y sus respectivos aliados, vencedoras tiene, entre otras consecuencias, la expulsión de los comunistas del gobierno provisional en 1947 y una nueva ruptura de la CGT. La tendencia “Force Ouvrière” que agrupando a los antiguos “confederales” de Johaux y a una parte de los socialistas de SFIO con el apoyo político y financiero de la AFL de EEUU se salen de la CGT a finales de 1947 para crear la central CGT-Force Ouvrière.


La pérdida de algunas de las fuerzas originarias debilitan a la CGT, a lo cual contribuye también la represión policial y la presión política contra los comunistas, extensiva a la CGT. En 1951 la FSM es obligada a cerrar su sede en Paris y en 1952 es encarcelado Alain Le Leap que compartía la secretaria general con Frachon (que lo será en solitario desde de 1957 hasta 1967), quien es obligado a ocultarse temporalmente.


Algunos analistas, como la excomunista Annie Kriegel, critican al PCF por haber utilizado estas circunstancias para modificar los estatutos y “comunistizar” totalmente la CGT. Ese predominio se atenuará en la última década y en 2013, el secretario general Bernard Thibault, en una declaración pública, da por cerrado el periodo de la hegemonía comunista en el seno de la central .


La V República


Los enfrentamientos violentos por la independencia de Argelia que estaban costando numerosas víctimas, también en Francia, debilitaron aún más a las instituciones de la IV República que entra en crisis dando paso al general De Gaulle y a la V República en 1958. La CGT se opone a lo que considera un régimen personalista a la vez que se moviliza en favor de la independencia de Argelia reiterando su tradición anticolonialistas expresada anteriormente frente a la guerra de Indochina.


La solidaridad de la CGT con España, manifestada en el apoyo a los refugiados republicanos, continuará posteriormente con los emigrantes económicos, muchos de los cuales se afiliaran a la CGT. Cuando en España surgen las Comisiones Obreras la CGT dio cobertura y apoyo a la Delegación Exterior de CCOO, instalada en Paris.


En los años sesenta, la CGT encuentra un aliado en la CFDT, creada en 1964 (tras la desconfesionalización de la CFTC) y entonces de tendencia socialista autogestionaria, con la cual, en 1966, firma un acuerdo en el que se plasman grandes objetivos reivindicativos comunes.


Son los tiempos previos al “Mayo del 68” donde, además de las acciones estudiantiles, se producen ocupaciones de fábricas, entre ellas la de la Renault, y una huelga general. Al final de ello se firman los “Acuerdos de Grenelle” que introducen derechos sociales y sindicales.


Después vendrá la esperanza del “programa común” de la izquierda (1972-1977), aplicado parcialmente a partir de 1981 por el primer gobierno del presidente Mitterrand. Paralelamente retrocede la unidad de acción sindical y la CGT pierde fuerza en sus movilizaciones y en el número de sus adherentes.


La siguientes pasos de la historia de la CGT son demasiado recientes para glosarlos en este trabajo, y serían necesarias muchas páginas para explicar como encajó los cambios surgidos tras la “caída del muro” de Berlín y las importantes reformas internas que acometió, acompañadas de luchas (como la actual contra la reforma laboral) y de altos y bajos en la unidad de acción con las demás expresiones sindicales francesas.


La CGT, uno de las organizaciones más emblemáticas del sindicalismo internacional, sigue siendo en el siglo XXI un protagonista social esencial en Francia y en Europa:
La CGT no tiene nada de vieja dama. Sigue fiel a sus origines a la vez que está anclada en las realidades del presente (Marysse Dumas, animadora del colectivo 120 años de la CGT)

Juan Moreno
Miembro del Consejo Asesor de la Fundación 1º de Mayo de CCOO

Artículo Publicado en el nº 77 de la Revista de Estudios y Cultura de la  fundación 1º de Mayo (Junio 2016)


BEAUVISAGE, Jérôme: Faire confédération -1876 -1895 (Les Cahiers d’Histoire Sociale, nº 133).
PELLOUTIER, Fernand (1978): Historia de las Bolsas del Trabajo. Bilbao, Zero, p. 98

BEAUVISAGE, Jerôme: Le congrès de Limoges et l’unité ouvrier (Les Cahiers d’Histoire Sociale, nº 135).

POITOU, Jean-Claude. Coordinador. (1995): CGT 1895-1995 Le premier siecle. Paris, VO Editions, p. 19

DOLLEANS, Edouard (1969): Historia del movimiento obrero. Madrid, ZERO, Tomo II, p. 43

NARRITSENS, André (2013) : 1939. Scission à la CGT. Paris, IHS, p. 13.

MAGNIADAS, Jean, MOURIAUX, René, NARRITSENS, André (2012): Anthologie du syndicalisme française 1791-1968 Paris, IHS, p. 171

MOURIAX, René y otros (2015): Histoire de la CGT. Paris, Editions de l’Atelier, p. 156

MOURIAX, René y otros (2015): Histoire de la CGT. Paris, Editions de l’Atelier, p. 169

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